Monday, May 21, 2012
   
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Andrés: Artículos de opinión

Inés Segura - Vidas Simultaneas

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Inés Segura es una joven escritora que cada día, debido a la falta de recursos económicos, tenía que ir a escribir a un McDonald's el libro que tenía en mente, "Vidas Separadas". Allí era observada por uno de los camareros de la cadena, que siempre le preparaba "su" mesa y la veía desarrollar su obra, y que, pese a la diferencia de edad, la miraba con ojos hechizados de prepúbere.

Esta es la premisa de la original campaña de publicidad del gigante de las hamburguesas, y he de reconocer que es un buen anuncio. En un momento catastrófico, en un desastre económico global, en un contexto cercano, en una ciudad que cuenta con tonos grises y apagados, la cadena de restauración se muestra como un oasis de tranquilidad, iluminación y comprensión. ¿Será cierto?

Tengo pensado probarlo. A partir de mañana acudiré al McDonald's más cercano y me sentaré con una taza de café durante ocho horas gorroneando wifi. No pienso dejarme intimidar por las miradas desquiciadas de los trabajadores carigranosos de la cadena; ¡ni de coña!. Sentaré mi trasero talla XXL en uno de sus incómodos taburetes y me pondré a escribir mientras aguante la batería. Y luego si eso preguntaré donde tienen un enchufe. Porque ya se sabe: estos de McDonald's son así de generosos. Y sinó que se lo pregunten a Inés.

 

Entrevista a Soraya De Las Heras, redactora y jefa de producción de internet del diario “Qué!” en Madrid

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Entrevista a Soraya De Las Heras, redactora y jefa de producción de internet del diario “Qué!” en Madrid

“Hasta que no estamos seguros de una información, no la damos”

Soraya de las Heras Valle es licenciada en periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajo en el diario “El Mundo” desde 2001 después de un año como becaria. Desde 2006 es redactora y jefa de producción de internet del diario “Qué!” en su redacción de Madrid.

- Dentro de su medio de comunicación, ¿cual es su cargo? ¿Que tareas debe realizar? ¿Como se relaciona con el resto de profesionales que trabajan con usted?

- Coordino al equipo de edición web y eso implica desde el tema de edición de contenidos hasta horarios, planificación comercial, planificación de especiales y un poco la coordinación con el papel. También me ocupo de la redacción de contenidos.

- ¿Cuales son sus rutinas profesionales? ¿Como es para usted un día de Trabajo desde que llega hasta que se marcha de la redacción?

- Yo llego más o menos a las diez de la mañana, la gente ya tiene en cuenta cuales son sus funciones. Los editores, los redactores multimedia y los community managers miran primero los temas de actualidad prioritarios y se ponen con ellos. Yo voy repartiendo un poco las tareas de cada uno y después ya nos ponemos con las previas que hay por la tarde. Una vez que hemos acabado con la sección de actualidad, gente y deporte, nos ponemos con los temas que sabemos que nos van a funcionar, y mientras yo voy planificando otras cosas con el departamento comercial y con el resto de medios del grupo, ya que hay bastante sinergia: hay que estar pendiente del tráfico, hay que estar siempre muy atentos a las estadísticas, estamos muy atentos a los datos de NICGEN, PSICOANALITICS y estamos siempre mirando los temas que busca la gente en GOOGLE para ponernos con ello. También estamos muy pendientes de las redes sociales, de todo lo que se va moviendo en Twitter, en Facebook… Digamos que tenemos así varios puntos de estas fuentes de información, primero lo del día a día, lo que llevan un poco todos los demás, luego lo que nos funciona a nosotros y después lo que nos está funcionando en las redes sociales.

- ¿Cuales son los procesos de elaboración de una noticia, cuando usted ejerce como redactora?

- Detectamos un tema, tenemos un gestor de contenidos, subimos la noticia al gestor y luego intentamos enriquecer la noticia con todo lo que podemos: con lo que comenta la gente en Twitter, con galerías de fotos, con vídeos… y luego vamos ampliando la información. 

- ¿De que forma les influye la agenda-setting a la hora de trabajar? ¿Cree que su canal establece la agenda para el público, o al contrario su canal trata la agenda que cree que el público quiere?

- Nos adaptamos más a la agenda, a lo que los usuarios quieren. La nuestra no es una agenda al uso porque nuestra web es más de ocio y entretenimiento que de actualidad pura y dura, pero sí que tenemos que tener en cuenta lo que a los usuarios les gusta, por lo que ante grandes acontecimientos nos tenemos que anticipar y organizamos la agenda en función de estos eventos.  

- ¿Como trabaja para ganarse la confianza del espectador? ¿Como ofrece credibilidad y combate los rumores en las noticias, al trabajar tanto con redes sociales?

- La marca final del “Qué!”, al tener una edición de papel, tiene el respaldo de unos años de confianza del público. La credibilidad también del grupo al que pertenecemos, Vocento. Tenemos más de cuatro millones de usuarios únicos todos los meses, y yo creo que ese proceso ya lo hemos pasado, ahora en todas las informaciones que damos citamos todas las fuentes, y si hay algún rumor, pues nunca lo damos por cierto, citamos su procedencia. Hasta que no estamos seguros de una información, no la damos.  

- ¿De que forma intervienen las nuevas tecnologias en su trabajo?

- De una forma muy directa, estamos constantemente actualizándonos. Cada vez más gente consulta internet a través del móvil, por ejemplo, por lo que tenemos que tener muy en cuenta el Iphone, y los smartphones, y a esos usuarios que no nos ven vía ordenador, sino vía móvil. 

- ¿Cual es su relación con los lectores? ¿Realiza periodismo participativo?

- Como cualquier otro medio, dejan comentarios. A parte en ese sentido nuestro medio es muy receptivo, y hacemos muchas encuestas también para ver lo que opinan nuestros usuarios, y si “movemos” algún tema luego solemos hacer noticias con la opinión de lo que nos ha dejado los usuarios en las redes sociales. 

 

RIP economía

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Artículo publicado originalmente en el Blog “Desde mi azotea” del diario “Qué!”.

Llevo una semana leyendo un absurdo, y ya no me aguanta más la saliva en la boca.

Dicen ahora los economistas que las empresas son necesarias para el pueblo, y que habría que reducir aun más las cargas que pesan sobre ellas.

A mi parecer, es absurdo el decir que las empresas son las que benefician a los trabajadores y que sin estas no se puede vivir. Hemos llegado a un punto de la libre economía de mercado en que el presidente y los altos cargos buscan el máximo beneficio mensual para sus bolsillos a costa de reducir costes "colaterales"(ergo despedir trabajadores) en lugar de reducir sus altísimos salarios. Así no funciona el capitalismo.

Nos hemos de basar en el juego limpio de mercado, en que la oferta y la demanda se regulen. Miren sino lo que ha pasado con el boom del ladrillo. ¿Cuantos pisos hay vacios y cuantas familias en la calle? El libre mercado debería regularse ahora, pero los que tienen dinero prefieren jugársela y estancarlo a rebajar sus hipotéticos beneficios.

Así no podemos seguir. Si en el siglo XV se tomó una medida tan xenofóbica como la expulsión judía, fue entre otras cosas por los cargos de usura; ¿y ahora a los usureros les regalamos literalmente dinero público?

A mi parecer, sería necesaria una desamortización, centrándonos no ya en los estamentos clericales, que son harina de otro costal, y a los que también habría que pasarles el cepillo, dado que ya que son reconocidos como "empresa" deberían tener las mismas arras que estas; la desamortización que predico debería ser una fuerte carga impositiva que imposibilite a los ricos hacerse más ricos aún cuando detienen su dinero para no seguir arriegándolo, ya que de esta manera paran el ciclo económico y los que sí que lo necesitamos para vivir no tenemos con qué.

Imaginemos por un momento a un personaje con decenas de pisos. Puede tenerlos vacíos mientras espera que aumente su valor, para así hacerse con unos miles más de euros, con los que comprar nuevos pisos y repetir esa operación; pero mientras tanto esta inmovilizando recursos muy valiosos del estado que otros podríamos estar utilizando: los pisos que están vacíos mientras gente está en la calle, el dinero que paraliza, los empleos que destruye (el del vendedor de pisos por ejemplo), y sin olvidar el hecho de que está especulando y aunmentando innecesariamente el precio (que no el valor) de una necesidad de primera mano. ¿Porqué esto se ha permitido? ¿Porque no hacer que pague el doble, el triple, o el cuáduple de impuestos por tener esos pisos en su propiedad? Que nadie pueda tener más de tres propiedades debería de ser de lógica. ¿Quien necesita tres pisos? ¿Y para qué? Y aún hablando de locales ¿deben permanecer todos a una persona? ¿porqué no ponerlos a nombre de una empresa para que tengan un tipo concreto de impuestos?

La economía se muere. La han matado los ricos que quieren ser aún más ricos a costa de los trabajadores, y la tendremos que alimentar los trabajadores mientras esté dando sus últimos coletazos. Luego no se sabe que vendrá, pero ya es clara una cosa: rodarán cabezas. Por verse está si las de la clase media y baja, absorvidos por la vorágine empresarial, reconvertidos en los guetados de la Londres industrial, o las de la clase alta, en una nueva versión de la revolución francesa, sin guillotina para el cuello, pero si para los bolsillos. Para los que tengan a la vista al menos.

 

Accidente en C.Comercial Diagonal Mar - Jueves 12/6/08 - ¿Que ha pasado?

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Artículo publicado originalmente en el Blog “Desde mi azotea” del diario “Qué!”.

Hola,

resulta que el pasado jueves 12 de junio de 2008 estaba con mi hermano en el centro comercial Diagonal Mar por motivos que no vienen al caso. Cuando estábamos por la sección de comida de Alcampo, en la primera planta, escuchamos un grito que nos puso los pelos de punta. Nos miramos y empezamos a caminar, como el resto de pocos clientes que había a esas tempranas horas (11 aprox.) hacia el origen del ruido; pero entonces hubo otro grito más angustioso si cabe, seguido de un estruendo tremendo. Y más gritos.

Empezamos a correr hacia el ruido pensando que se había caido alguna de las chicas que reponian unas pilas de galletas, o, que se yo, que alguien se había enganchado una pierna en la rampa mecánica, que es de donde venía el ruido. Pero no era eso.

Al llegar junto a un numeroso grupo de clientes y trabajadores del centro, vimos una escena dantesca: al final de la rampa metálica que baja del segundo piso al primero había una silla de ruedas volcada contra el suelo, con las ruedas aún girando. Delante de ella, a un palmo, quizás dos, boca abajo, el cuerpo de una frágil anciana, de quizás 70 a 90 años. Inmóbil. La escena no acababa aquí. En la rampa un mujer, de aproximadamente 50 o 60 años, tendida en el suelo metálico de la rampa, que alguien había tendido el buen tino de detener, sangrando a borbotones, creo que por la cabeza. Un charco que se iba formando en el suelo metálico, que ni siquiera los trozos partidos de la rampa conseguían absover. Y la mujer no paraba de repetir "Mama, mama..." en un tono lastimero que se clavaba en el alma, que daba a entender que todo se había acabado para alguien.

La gente que rodeaba la escena se acercó rápidamente a auxiliar a la anciana tumbada boca abajo. Algo, o mejor dicho, nada debieron de ver, cuando la dejaron en esa posición, boca abajo, tendida. Sin boca a boca. Sin reanimación cardiorespiratoria.

A la otra mujer se le acercaron algunos clientes, a los que el servicio de seguridad pidio que se apartaran para intervenir. No se si alguien llamó a una ambulancia, pero mientras veía desangrarse a aquella mujer, que no paraba de gemir a voz en grito "mama, mama...", mientras veia a la gente tan sobrecogida, tan en estado de shock como yo mismo, mientras veia al guarda de seguridad pedir guantes de plástico y mirar a distancia qué podía hacer para ayudar y no empeorar la situación... Aparté a mi hermano. Viendo que solo estorbábamos, que el grupo de gente atosigaba cada vez más; que sobraban manos y que yo no sabía de que forma ayudar, pensé que la mejor ayuda que podía ofrecer era alejarme y dejar espacio. Aparté a mi hermano para que no viera la escena y nos alejamos aún en estado de shock.

Caminando íbamos comentando lo que creimos la hipotesis más plausible del suceso que aun nos tenía la piel de gallina: Seguramente la mujer de 50 o 60 años, la hija, iba empujando el carrito de su madre. Al subir en la rampa trató de poner el freno y no lo consiguió antes de que la rampa se inclinara en exceso, o se olvidó de poner el freno, o simplemente imaginó que podía sujetar la silla y esta se le resbaló; la cuestión es que el carrito se había soltado de sus manos, seguramente y teniendo en cuenta el tiempo transcurrido entre los dos gritos y el golpe, desde lo más alto de la rampa. La silla fue callendo y ganando velocidad con la madre sobre ella. La hija debía entonces haber corrido para coger la silla viendo el destino fatal que le esparaba a esta, con tan mala suerte que casi llegando al final de la rampa había resbalado o se había tropezado y había caido chocando con la esquina metálica que tienen todas las escaleras metálicas, habriendo así la brecha que yo había visto en su cabeza. La silla había llegado hasta el final de la rampa y las ruedas delanteras se habían clavado contra el limpiacolillas que hay al final. La silla se detuvo en seco. La anciana continuó volando unas décimas de segundo, pero también se detuvo en seco.

- Creo que está muerta - le dije a mi hermano aun temblando - Si no la ha matado el golpe, lo habrá hecho un ataque al corazón al ir bajando a toda velocidad por la rampa.

- No, he visto como sacudía la pierna un par de veces, así que no está muerta ¿verdad?.

Miré a mi hermano. Yo tenía la misma esperanza, pero los dos hemos visto bastantes películas y series. Él mismo siguió hablando.

- Si lo estaba ¿verdad?.

Los dos pensamos en los detalles. La gente acercándose a cogerla y dejándola en el suelo, sin tocarla. Las sacudidas espasmódicas y cortas de la pierna.

Que frágiles somos, joder.

Desde entonces, mi hermano y yo estamos... un poco tocados. No pudimos ayudar. No pudimos hacer nada más que irnos.

Ahora [b]pedimos por favor que si alguien tiene alguna información[/b], por pequeña que sea, sobre la suerte que corrieron esas dos mujeres, [b]por favor, que nos hagan saber qué ha sido de ellas[/b]. Solo esperamos que su destino haya sido mejor que el que nosotros, impactados por la realidad de la fragilidad de la vida, imaginámos.

A las dos, un saludo, un beso y un abrazo.

Al resto de personas, cuidado.

Siempre recuerdo un fragmento de poema que lee uno de los personajes de "Destino Final" a sus compañeros, muertos en accidente de avión, horas antes de morir el también: [b]"En esta tarde, que parecía tan segura..."[/b]

 

Concursos de cortos

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Artículo publicado originalmente en el Blog “Desde mi azotea” del diario “Qué!”.

 Cinéfilos empedirnos, mis amigos y yo tratamos de entrar en un mundillo que parece solo apto para gente con pasta y amiguetes. Con las cintas y la ilusión  bajo  el brazo llegamos con material que, si no es peor que el de los demás, es vetado de inmediato.

Y es que se ha impuesto  en los concursos de cortos el que venza el que reciba la mejor votación popular, y estamos más que hartos de que no  gane el mejor, ni siquiera de lejos, sino que gane el que más amiguetes traiga,  o  el que conozca a más personajillos de la organización.

Podríamos citar casos y casos, pero ¿para qué?. A la hora de la verdad siempre es lo  mismo: o tienes enchufe o conoces a mucha gente para que hagan  mucho  ruido. A la hora de la verdad nos hemos dado cuenta de que no es ya lo más importante ser buenos directores, sino buenos relaciones públicas.

Y aquí un ejemplillo:

http://es.youtube.com/watch?v=YID58Nk_v1k

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